La ceguera de taller impide ver lo extraordinario dentro de lo ordinario. La padecen quienes dentro de un sistema no ven sus riesgos y oportunidades. Muchos actores y analistas de la vida política nacional están empezando a padecer ceguera de taller. El PRI se desbarrancó en las pasadas elecciones y se dieron a conocer análisis de expertos, politólogos, periodistas y de los actores mismos. Todos ellos analizaron el contexto mexicano, sin advertir la influencia internacional en los resultados.
En los análisis pareciese que la derrota de 8 de los 12 gobiernos estatales no tiene relación alguna con el rechazo británico a la Unión Europea o con los éxitos de Trump.
Así, no nacía aún el sol de un nuevo día, cuando la cúpula panista gritaba a los cuatro vientos: ¡Estamos de regreso! ¡Vamos por el 18!, secundados por los analistas políticos. Y aquí se explican muchos problemas. Se toma al electorado que vota como sinónimo de pueblo. Al repetirnos esta idea, una y otra vez, lo vamos creyendo y nos provoca ceguera de taller. Al grado de que una elección en donde 10% de la población constituye una mayoría electoral, se traduce en la “mayoría” frente al 90% de la gente.
Desde el punto de vista legal, así son las cosas y punto. Pero desde el punto de vista social, se separa cada vez más el sentir general de las decisiones de esas “mini mayorías legales”. Antes no pasaba nada, pero hoy la gente está comunicada. Ceguera de taller no verlo e ignorar que tenga consecuencias. La posibilidad de articularse horizontalmente está dando voz a un pueblo que se va a expresar por múltiples formas, no nada más por las urnas.
El análisis aquí debe desdoblarse. ¿Sólo ocurre en México? ¿Nuestra realidad sólo se explica por factores internos? El mundo está entrando en una era complicada, en donde se deberán buscar más los consensos que las “mini mayorías legales”.
¡Hoy ya hay más firmas por desatender el referéndum británico, que los votos a favor del Brexit! Debemos empezar a aprender a generar consensos entre gente que ya puede comunicarse e informarse y antes no. Consensos que obligarán a todos a enterarse y participar a favor de una democracia real, no sólo electoral.
También descubriremos que la humanidad cada vez tiene una mayor conciencia colectiva que llevará a repetir fenómenos políticos en muy diversos países. En 2018, de seguir la ceguera de taller, el PAN descubrirá que la gente no votó sólo contra el PRI, sino contra la desesperanza y que se les incluirá en el rechazo. La democracia real está madurando en el mundo y en México, anunciando fuertes movimientos para cambiar. Es nuestro deber trabajar para que sea para bien.

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